jueves, 18 de diciembre de 2025

La Dualidad de la Iglesia y la Curiosa Identidad de sus Nombres


La Dualidad de la Iglesia y la Curiosa Identidad de sus Nombres


Las iglesias evangélicas poseen una naturaleza peculiar, ya que en su funcionamiento convergen dos realidades distintas pero inseparables. Por un lado, existe la Iglesia de Cristo propiamente dicha: un cuerpo de carácter espiritual que se rige por las enseñanzas de las Sagradas Escrituras. Esta entidad está compuesta fundamentalmente por la feligresía y cuenta con una estructura de autoridad espiritual presidida por un pastor (o una pareja pastoral, como se estila en tiempos recientes) y un cuerpo de oficiales. Dependiendo de la denominación o el tipo de gobierno eclesiástico, estos líderes pueden recibir el título de diáconos, servidores o ancianos.

Sin embargo, para operar legalmente en Venezuela, esta entidad espiritual debe convivir con una segunda instancia: la Asociación Civil. Por ley, la iglesia debe constituirse como una organización sin fines de lucro, protocolizando su documento constitutivo ante los órganos oficiales. Esta figura jurídica requiere una junta directiva administrativa que, como mínimo, debe incluir un presidente, un tesorero y un vocal, además de regirse por unos estatutos y contar con miembros asociados.

La Fusión en la Práctica

Aunque en la teoría son dos entes distintos (uno espiritual y otro jurídico), en la práctica diaria las líneas divisorias se desdibujan. Rara vez se distingue dónde termina la iglesia y dónde comienza la asociación civil, pues los protagonistas suelen ser los mismos: el pastor ejerce como presidente de la asociación, mientras que los diáconos o ancianos asumen los roles de tesoreros, vocales o directores.










El Peso del Nombre: Identidad vs. Modernidad


Uno de los requisitos fundamentales del documento constitutivo es el nombre. Históricamente, el nombre de una persona o institución ha sido vital para definir su carácter y propósito; en la antigüedad, estos poseían significados profundos y especiales.

Si observamos la Biblia, las iglesias solían nombrarse según su ubicación geográfica (ej. La Iglesia en Corinto). Por su parte, la tradición católica suele adoptar nombres de santos o advocaciones marianas. En el mundo evangélico, sin embargo, la creatividad es mucho más variada: encontramos desde nombres bíblicos y palabras emblemáticas hasta denominaciones recargadas que, en ocasiones, rozan lo absurdo.


Tradicionalmente, la mayoría de estos nombres estaban precedidos por la palabra "Iglesia" (por ejemplo, Iglesia Getsemaní). No obstante, surgió una tendencia moderna de eliminar este término, bajo la premisa errada de que esto haría a la congregación más atractiva para las personas no creyentes.

Recuerdo claramente esta disyuntiva en la congregación donde serví como miembro, anciano y administrador-tesorero a tiempo completo. Se planteó la idea de modernizar el nombre eliminando la palabra "Iglesia". Fui uno de los que se opuso firmemente a esta modificación; afortunadamente, mi tesis cobró fuerza. En lugar de restar identidad, decidimos sumar ubicación, y hoy día se sigue llamando con orgullo: "Iglesia Las Buenas Nuevas Central".


Cambios Innecesarios y Nombres Peculiares

Existen cambios de nombre que resultan difíciles de comprender. Un ejemplo local es el de la histórica Iglesia Sion de Barquisimeto. Aunque legalmente o en redes sociales se haya intentado modificar su denominación, en la práctica y en el corazón de la ciudad se sigue y se seguirá llamando "Iglesia Sion". El nuevo nombre, en mi opinión, disminuye la jerarquía de esta longeva institución, reduciendo su categoría de "Iglesia" a la de un simple "Ministerio". Pareciera el producto de una decisión poco analizada, quizás impulsada por la necesidad de un nuevo liderazgo pastoral de "marcar territorio".


Finalmente, la libertad creativa en el mundo evangélico nos ha regalado un abanico de nombres que van desde lo poético hasta lo inverosímil. Aquí una muestra del ingenio —y a veces la excentricidad— en la nomenclatura eclesiástica:

 * Los Bíblicos y Poéticos: Iglesia Aguas en el Desierto, Iglesia La Roca, Iglesia Voz que Clama, Iglesia Llaves del Edén.

 * Los Curiosos: Iglesia Cueva del Rock, Iglesia Automotor del Fuego Sagrado, Iglesia Acepta a Jesús, Comunidad de Corazón Reciclado.


 * Los Extensos y Extraños: Iglesia Dekanthalabassi, Iglesia La Serpiente de Moisés, Iglesia Evangélica Pentecostal El Último Barco a Cristo, Iglesia Bautista Incendio de Bendiciones, Iglesia Evangélica de Dios Pentecostal Profecía de San Mateo, Iglesia La Promesa del Cuervo (Barquisimeto). 

Al final, ya sea con un nombre solemne o uno extravagante, lo importante sigue siendo la esencia espiritual que habita dentro de la estructura legal.


Lic. Luis E. Alvarado G.




NOTA: A esta fecha la Iglesia Sion recuperó su nombre.